Dedicado a André, Jerónimo, Esteban y a la Escuela Primaria N° 12, Partido Mar Chiquita.
Esta nota versa menos acerca de la razón y de la sustentabilidad que de la poesía; o de cualquier otra forma de conocimiento que nos saque por un momento del mundo. Sí, del mundo. Porque en el mundo de las cosas estamos atrapados. Viajando en el mundo de las cosas hasta aquí llegamos y quién sabe adónde iremos a parar. Sustentabilidad es un concepto, que necesariamente será interpretado. Entonces, estamos de vuelta en el mundo de los conceptos y las cosas.
Pero la tesis que aquí, en estas pocas líneas esbozaré, es que lo que nos va a permitir avanzar en otro sentido que no sea el de la destrucción, refiere más a poesía que a la razón y por ende a sustentabilidad. Se basa en la filosofía de Martín Heidegger y en una frase: “Sólo un dios puede aún salvarnos”, que pronunció en una entrevista concedida al diario Der Spiegel en 1966 y publicada en 1976, luego de su muerte (1).
Antes de seguir y para quienes creyeron aquello de que Heidegger era nazi, les recomiendo la lectura completa de esa entrevista. Mi conclusión es que el tipo era tan grosso que no sentía la necesidad de dar explicaciones, y eso contribuyó a la difusión de comentarios y sospechas. La caza de brujas nos encanta.
El dios que puede salvarnos no está en la religión. A la muerte de ese dios la anunció en el siglo 19 otro alemán. Bueno, decime dónde está, entonces. No es tan fácil. Lo fácil es eludirte diciendo que tengo muchas preguntas y casi ninguna respuesta. Y bueno, dale, empezá con las preguntas...
¿Es el miedo a la muerte, la convicción de que somos finitos, lo que nos impulsa a poseer, dominar y destruir?
¿Por qué apenas, sólo en contados momentos, tomamos conciencia de lo maravilloso de este mundo?
¿Cuál es el circuito, la matriz, la representación -o como le quieras llamar-, que nos impide ver a otros seres en un tono de oposición en lugar de comunión?
¿Por qué razones no vemos lo que está a la vista: que todo nos excede? ¿Y por qué, en todo caso, nos confundimos en esa percepción con dogmas, o con (de vuelta) la oposición y el escape de esos dogmas?
En el escape hacia adelante seguimos un camino de consumo, destrucción y guerras.
A todo esto, y pensando en las pequeñas y pequeños: ¿Qué tiene la Escuela para decir? No quiero interpelar a la Escuela y menos aún a ese hermoso proyecto que es la Sustentable. ¿Qué puede hacer la Escuela que no empiece en nosotros, como individuos y como comunidad? Mi intención es solamente preguntarme por el presente y por el futuro, pensar a suerte y verdad nuestro porvenir. Sólo trato de seguir aquello de no guardarme ninguna pregunta en el corazón.
Después de todo lo que se ha dicho y escrito sobre pedagogía, creo que al final el hecho educativo se reduce a la transmisión de un sentir y a la pregunta. Entonces se trataría de habilitar la pregunta y construir sentido a partir de allí. No estoy planteando un método, que por otro lado ya fue planteado y practicado. No, creo más en un cambio de paradigma. Y un cambio de paradigma no puede basarse en los sentidos comunes que están instalados, instituidos en la sociedad y en la comunidad educativa.
Lo que planteo es la preocupación de perdernos en el devenir tecnológico. Es ilusión proyectar un futuro en el que la tecnología “buena” va a salvar el mundo. “Sólo un dios puede aún salvarnos”. Busquemos a ese dios.
Entiendo que en las Escuelas se enseña todo lo que socialmente se considera relevante. Lo que se sabe del mundo y de cómo funciona. Y está muy bien que así sea. Además, está muy bueno conocer la técnica de cómo hacer re-circular el agua, aprovechar la energía del sol o usar los residuos como recurso nutritivo para la huerta o como fuente de energía. ¿Y si vamos hacia un enfoque superador? Quiero decir: el sustento de la sustentabilidad es ése “dejar que suceda” en cuanto a la comunión con la naturaleza, que experimentemos algo de esa índole. Estoy seguro de que en esa línea va también la Sustentable de Mar Chiquita. Por supuesto que a esta altura no es un don, hay que trabajar permanentemente en recuperar la conexión con la madre tierra. No es imposible. Y si lo fuera, estoy seguro de que lo imposible es lo único que vale la pena; vamos por ello. Feliz 2025.
(1) disponible En: https://www.pileface.com/sollers/pdf/ENTREVISTA%20DEL%20SPIEGEL%20A%20MARTIN%20HEIDEGGER.pdf